Así nos sentimos, así comunicamos

“Similar al sonido que emitimos cuando terminamos de beber algo con una pajilla, los árboles avisan cuando han absorbido toda el agua del suelo que los rodea. La razón detrás de los extraños sonidos había eludido a científicos hasta que recientemente, durante la conferencia del American Physical Society, científicos de la Universidad de Grenoble, Francia, determinaron cómo es que los árboles que pasan por una sequía emiten sonidos.”

 

they are not thirsty

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Mutatis mutandis  esto me recuerda a algo parecido que ocurre en los humanos. Si te sientes poderoso, transmites, comunicas poder. Lo contrario también es cierto. Y no solo esto, hay además una correlación fisiológica entre nuestros sentimientos y nuestras hormonas. La psicóloga Amy Cuddy ha podido comprobar que los niveles de testosterona suben y los niveles de cortisol bajan cuando una persona se siente poderosa.  Esta interrelación entre testosterona y cortisol significa una mayor disposición y capacidad para la lucha y, al mismo tiempo, una mayor relajación.

¿Que no te sientes poderoso? Solo tienes que “fingir” serlo un tiempo y llegarás a serlo.  Increíble ¿no? Solo tienes que probarlo. Amy Cuddy nos dice cómo en su vídeo  El lenguaje corporal moldea nuestra identidad. ¡Aunque solo sea para conseguir bajar los niveles de cortisol (auténtico asesino de neuronas y más…) merece la pena probarlo!

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Así percibo, así siento

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El recuerdo y las sensaciones están conectados. Alterando esta conexión de algún modo, podemos cambiar la forma en que reaccionamos emocionalmente a determinados estímulos, según un estudio llevado a cabo por Tiziana Sacco y Benedetto Sacchetti:

“In the experiments,  Sacchetti and colleagues first trained their test rats to connect the painful memory of an electric shock with a particular sight, sound, or smell. Once trained, the rats froze in fear upon hearing, seeing, or smelling the signal. Then the scientists damaged that secondary sensory cortex for the sense in question. Afterward the rats happily ignored the signal, their brains apparently no longer able to connect the sensation to the traumatic memory” (Discover Magazine).

Voices of Berkeley

l.a.

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Desde 2006, el College of Letters & Science de Berkeley ha dado a los estudiantes recién llegados la oportunidad de hablar, cada año, sobre un tema. El año 2011 hablaron sobre la diversidad lingüística: “The Voices of Berkeley”.

Berkeley es un crisol lingüístico. Es un lugar de encuentro de  lenguajes. Los estudiantes llegan a Berkeley desde todo el mundo, con sus lenguajes, sus jergas y sus acentos y se van con nuevos vocabularios que dan forma a su comprensión de la ciencia, la ley, la literatura, la cultura visual  y la vida social.

Vivimos en un torbellino de palabras. El lenguaje conforma la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo. La lengua que hablamos es un reflejo de  nuestros orígenes, nuestros amigos, nuestras tecnologías. 2011 fue el año en el que los estudiantes de Berkeley hablaron de todo esto y más.

En este vídeo algunos de los participantes contaron su propia experiencia personal

Dreaming in different tongues:languages and the way we think

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“Drop upon drop”, said Bernard, “silence falls. It forms on the roof of the mind and falls into pools beneath. For ever alone, alone, alone -hear silence fall and sweep its rings to the farthest edges […]”

“In this silence” , said Susan, “it seems as if no leaf would ever fall, or bird fly.”

                                                                 (The Waves,  Virginia Woolf)


TO LOOP THE LOOP AND VICEVERSA

No quisiera yo complicarlo más de lo necesario, pero lo cierto es que el asunto es más sencillo si hacemos al revés, es decir, desrizarlo, aunque sea eso lo que el malo, a su manera, pretenda, igual que el bueno,  a fin de cuentas, en “Looper”. Que si un loop es un rizo o bucle, un looper, más allá del lenguaje de la programación, no es un rizador.  Y no va de eso, no, el looper de la película de Rian Johnson.  Y es que, no quisiera salirme del loop y vagar en las tinieblas, fuera del bucle de información, pero me sigue pareciendo que es mucho mejor al revés: desrizarlo, deshacerlo, interrumpirlo, abandonar el loop. Y lo mismo le parece a RJ.  Y es que todo, al parecer, arranca del hecho de que Android desarrolló sus propios loopers, que se ejecutan indefinidamente hasta que se cumple una “condición de salida” (¿dónde quedaron las ovejas eléctricas?), sin saber que esto permitiría asesinatos más allá de la ley y del tiempo. Porque si llegas a los cincuenta, es solo un suponer, y se descubre entonces una manera de viajar al pasado (cosa que ocurrirá sin duda algún día aunque no sea más que a fuerza de tanto imaginarlo), corres el riesgo de desaparecer a manos de tu “yo” de veinte años, que no desaparecerá contigo sino que seguirá viviendo hasta llegar a los cincuenta y, de nuevo, vuelta a empezar a menos que alguien pare el bucle con una “condición de salida”, que bien podría consistir en que desaparecieras a los veinte y entonces sí, final de la historia. Y bueno, toda esta complicación para darse cuenta de que tu propia desaparición a los veinte es una de las maneras de salir de ese bucle y no es que sea la mejor para ti, que desapareces, sino que tu sacrificio, como una condición de salida, rompe los bucles de otros y los libera. Solución extrema pero inocua: es una película y para mí, también, una metáfora de la necesidad de cambiar algo para que todo cambie o, mejor, de la posibilidad de salir de un bucle por fatídico que parezca.

Porque un rizo no es nada, ni un bucle. Ha sido la tecnología la que ha visto en ellos un “símil” para hablar de repeticiones y eso que estas han estado siempre ahí, por todas partes, de múltiples formas, algunas hermosas y bellas, otras insidiosamente destructivas. Y es la tecnología la que nos hace decir ahora “romper el bucle” cuando vemos la necesidad de romper el ciclo. Que la técnica puede “cualquier cosa” (eso dice el  DRAE). Que vamos subidxs a su carro, ciegxs, confiadxs,  porque nos da sensación de progreso, de omnipotencia (que hay quien soñó con ver todo el granito de la sierra de Madrid convertido en un fértil pozo de petróleo, a ver si no va a poder eso la técnica y más).

Yo me quedo con la “Paradoja del interventor” de Gonzalo Hidalgo (que se me antoja que también va de repeticiones y de historias estancas), que con arte (que es técnica y mucho más) también encuentra “la condición de salida” en la apertura a lo desconocido (o eso me parece a mí, y esto me basta), en el abandono de la resignación ante lo que parece inmutable por repetitivo, por su oscura fuerza de “déja vu”. Y es que andan los tiempos con bucles como cabezas de Medusa. Bueno, me quedo con Hidalgo y también con Foucault y su concepto de biopoder (y sus técnicas sin arte), que no me queda muy claro en qué sentido viajamos a lomos de señora tan poderosa. Que no sé muy cierto dónde y cuándo vivo. Que tanto bucle ya da vértigo.

(y andy no se deja caer por aquí ¿estará atrapado en algún loop? )