LA FLECHA DEL TIEMPO

La flecha del tiempo” es un término acuñado en 1927 por el astrónomo Arthur Eddington para referirse a la dirección de “sentido único” del tiempo, también conocido como “asimetría del tiempo”, concepto estrechamente ligado al de “entropía“. En términos psicológicos, la sensación de que la propia percepción es un continuo movimiento desde lo conocido (pasado) a lo desconocido (futuro) produce la imagen mental de una flecha. La idea de anticipación nos hace pensar en términos de “moverse hacia”, sin embargo, igual que una imagen reflejada en un espejo, constituye en realidad una parte de la memoria: deseos, sueños, esperanzas que parecen “por delante” del observador. La asociación: “pasado = detrás y “futuro = delante” está determinada culturalmente. Los chinos y los aymara, por ejemplo, hacen la asociación contraria: “delante = pasado” , “detrás = futuro”. En chino, “pasado mañana” es “detrás del día”, mientras que “antesdeayer” es “delante del día”. Aunque, bueno, entre nuestros pensadores alguno ya vislumbró esta posibilidad, como Miguel de Unamuno:

Nocturno el río de las horas fluye desde su manantial que es el mañana
eterno…

No solo los físicos se interesan por el tiempo, especulando sobre posibilidades como la de la “simetría del tiempo”, según la cual una misma historia podría ocurrir en ambas direcciones, no solo los filósofos han escrito sobre él, también novelistas y poetas. Antes de que el acelerador entrópico que es el salvaje capitalismo nos robase el tiempo para pensar, grandes escritores del siglo pasado como Thomas Mann, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, por mencionar solo tres de los más relevantes de la literatura universal, dedicaron memorables páginas a la cuestión del tiempo, sin olvidar a Proust.

Van, el protagonista de Ada or Ardor, se propone al escribir “Texture of Time”, examinar la esencia del tiempo (Time) y no su intervalo pues no cree que su esencia pueda reducirse a dicho intervalo, como tampoco cree que no se pueda desvincular del omnipresente espacio y emprende dicha tarea consciente de que los que lo han intentado antes han caído en la oscuridad o ahogados en el espacio (Space).De los goces de dicha búsqueda dice: “I delight sensually in Time, in its stuff and spread, in the fall of its folds, in the very impalpability of its grayish gauze, in the coolness of its continuum”. No voy a desvelar aquí los pormenores y descubrimientos de su magnífico viaje por la textura del tiempo, sólo citaré un fragmento que me parece resumir, tras aparente frivolidad, su gran hallazgo, hallazgo que solo será posible entender leyendo el relato entero:

Now it so happened that she had never -never, at least, in adult life- spoken to him by phone; hence the phone had preserved the very essence , the bright vibration, of her vocal cords, the little “leap” in her laryx, the laugh clinging to the contour of the phrase […]

Mientras averiguan dónde está la profundidad inverosímil de este pasaje, intento imaginar cuánto dura para una mosca el intervalo que va desde que percibe la intención del “matamoscas” de acabar con su tiempo de mosca hasta que escapa de él a una velocidad prodigiosa.

THREADS

Bordando el manto terrestre.  Remedios Varo

She talked on and on, and he lost the thread of her discourse, or rather it got enmeshed in the rapid landscape, which his gaze followed over her shoulder, with a sudden ravine recording what Jack said when his wife `phoned, or a lone tree in a clover field impersonating abandoned John, or a romantic stream running down a cliff  and reflecting her brief bright affair with Marquis Quizz Quisana (Ada, or Ardor: A Family Chronicle, Vladimir Nabokov)