Cambio de L1 a L2 y viceversa

Una vida intensa

Cómo las personas bilingües pasan de un idioma a otro y cómo consiguen hacerlo sin interferencias es un asunto complejo. Los estudios de neuroimagen y con potenciales evocados permiten avanzar en la comprensión del modo en que diferentes lenguajes están representados en el cerebro pero, a veces, arrojan resultados que parecen contradictorios y que es necesario integrar en un modelo que pueda explicar este complejo patrón de forma satisfactoria.

A. Costa y M. Santesteban sugieren que cuando las personas bilingües llegan a tener un dominio elevado de una L2 desarrollan mecanismos específicos de selección de lenguas que les permiten procesar tanto L1 como L2 de una manera muy flexible, algo que no ocurre en los que todavía no tienen un dominio suficiente en L2, a los que semejante cambio les supone un elevado coste. Que es un mecanismo adquirido lo demuestra el hecho de que, una vez obtenido, hace más fácil el cambio entre lenguas en políglotas, es decir, puede desarrollarse con una L2 y ampliarse a una L3, L4, etc. con la misma efectividad. (Lexical access in bilingual production. En J.F. Kroll & A.M.B. de Groot (eds.), Handbook of bilingualism: Psycholinguistic approaches, (pp. 308-325). New York : Oxford University Press.

Cerebros bilingües

Simetría imperfecta

Según afirman expertos iraníes en “Subcortical organization of languages in bilingual brain” Journal of Neurolinguistics, 23 (2010), aproximadamente el 80% de la población mundial es bilingüe y el 75% no sabe leer. Sin embargo, es muy poco lo que se sabe todavía sobre la organización cerebral del lenguaje de las personas que usan dos o más lenguas, o dialectos, en su vida diaria.

Estos mismos expertos apuntan en su estudio, resumiendo mucho, que, en los cerebros de las personas bilingües, las lenguas pudieran estar lateralizadas en áreas subcorticales del hemisferio izquierdo y que esas áreas podrían estar más implicadas en la producción oral que en la comprensión. Que es probable que la primera lengua tenga mayor representación subcortical que la segunda y que la organización subcortical de las lenguas cambie de acuerdo a la edad de adquisición de la segunda lengua, hecho que ya se había comprobado en la diferente organización cortical de esta última.