Del bosque

Luces en el bosque

Como todas las semanas, ésta me ha traído penas y alegrías. Entre estas últimas una muy especial: el encuentro con algunas de mis mejores alumnas, Yang, Xin y Fanfan. Faltaban otras, pero fue como si las hubiera visto a todas. Son de China, y son unas estudiantes brillantes, unas mujeres luminosas. Ya no dan luz en mis clases, la vida las ha llevado a otras aulas y a otros profesores, como debe ser, pero compartimos el mismo edificio de la Facultad de Filología, donde ellas estudian y yo trabajo. Y es que parece mentira pero, sin ser un edificio muy grande, puede pasar mucho tiempo sin que nos veamos los que por él transitamos.

Las he encontrado cargadas de buenas noticias, las mejores que puede recibir una profesora, sus éxitos académicos. Están en primero de Filología Hispánica (sí, son así de valientes) y ¡wow! han sacado unas notazas, ni el latín se les ha resistido. Y eso que, para quien no lo sepa, el chino y el español “se parecen como un higo a una castaña”* (chicas, si me estáis leyendo tomad nota de esta expresión 😉 ), así que el latín…

Siento mucho, mis queridas amigas, no poder escribiros todo lo que me gustaría, seguir vuestras trayectorias más de cerca. He abierto este blog por muchas razones. Tal vez la más importante sea que las cuestiones del lenguaje me han interesado siempre, desde muy pronto, desde la adolescencia y me he dado cuenta de que el blog es una buena manera de robar un poco de tiempo extra para profundizar en este tema que me apasiona y compartirlo con las personas que me importan, entre las que estáis. Es una manera de estar conectada con lo que me da energía y vida. Porque ésta, últimamente, se ha convertido para mí en un bosque donde cada árbol tiene algo importante que decirme, un lugar donde encuentro luz entre las sombras. Gracias por estar en él. Gracias a todos los que me leéis y formáis parte de este bosque en el que habito.

Un beso muy fuerte (que en español significa: con los labios muy apretados y muy sonoro ;)).

ejem, ejem, al releerme me doy cuenta de que quería decir como un “huevo a una castaña”.