Como por ensalmo

La mort de Sappho

El uso curativo de la palabra ha estado ligado con frecuencia al mundo de la religión (en forma de plegaria), al de la magia (hechizos, conjuros, etc.) y también se ha vinculado a la conversación persuasiva (diálogo socrático). Desde Janet, al menos, creo que puede considerarse la hipnosis también como una forma de usar la palabra con la intención de sanar (de esto hablaré en otra ocasión).
“Y con esta seguridad dije a mi amo que yo había aprendido en España, de un gran varón, unas palabras que dichas al oído, sanaban cualquier melancolía, por profunda que fuese […]”
De este modo consigue Marcos de Obregón, protagonista de una de las principales obras de la literatura picaresca española, vencer la resistencia del padre de su amada para verla y acercarse tanto a ella como para poder hablarle al oído y “decirle amores”. Obviamente, la muchacha sanó su melancolía al tener sentado en su lecho a su querido escudero y, aunque no de la forma prometida (la curación por ensalmo), las palabras lograron tener efecto (el escudero consiguió persuadir al padre y complacer, y por tanto alegrar, a la hija). Fue tanta su fama que “otras melancolías […] quisieron que las curase” complicándole la vida ya que nada sabía de “recetas y de ensalmos“. La historia, sin embargo, terminó bien pues, no pudiendo evitar tratar a una “señora principal“, “fue tanta la fuerza de imaginativa suya, que […] quedó riendo y rogándome que volviese allí muchas veces“.
A pesar de la evidente intención burlesca de este pasaje de la obra de Vicente Espinel, queda reflejada en él una compleja realidad social, deformada y ridiculizada, en la que este tipo de prácticas deben entenderse dentro de un contexto más amplio, en el que sin duda la palabra era usada con el propósito de curar. Sobre esta cuestión y la posible pervivencia, en los siglos XVI y XVII, de ciertos tratamientos de carácter psicológico dentro de lo que se conoce como el galenismo arabizado me ocupé en “El elemento árabe en Marcos de Obregón”, Bulletin Hispanique, 98-2 (1996).

 

Claro que, a veces, tal vez convenga pensar en los carmina amoris o embrujos de amor para no terminar como Safo… que no siempre es posible tener la suerte de un escudero.

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2 pensamientos en “Como por ensalmo

  1. Fenomenal viaje, como siempre, por el que he podido llegar, finalmente, al original de Espinel. Y aún antes de entrar en el fascinante tema de "las recetas y ensalmos versus la palabra y la fuerza imaginativa" me encuentro, en la introducción misma de Espinel, una referencia que me sorprende (ignorante yo), al declarar su intención de "ver si acertaría a escribir en prosa algo que aprovechase a mi república". ¿A mi República? ¿Se trata de una expresión normal de la época o hay algo más? En fin, culpa tuya, Luisa, por espolear la imaginación y hacerme buscar mensajes "ocultos" en el texto del rondeño. Y así es que no he podido evitar irme a la "Fuerza de Salé" y a su autoproclamada República, y preguntarme si acaso no existiese algún paralelismo en la propia península (¿república de hornacheros, de andaluces, de ocultos moriscos peninsulares?). En fin, insisto, ya ves el "daño" que haces a incautos lectores. Y eso que apenas he empezado con la introducción a la vida del escudero. Je, ¡te van a llover las preguntas sobre “el aspecto árabe del Obregón” y nuestro pasado morisco antes de que pueda llegar a pensar sobre los carmina amoris!Un besote! Y gracias por seguir dando aliento a este bellísimo blog. Es un placer leerte!

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  2. Ay! mucho me temo, Chema, que has caído bajo el hechizo de Espinel, ¿¡todo el ambigüedad!? Yo también llegué a él por unos amigos, hispanistas, y terminé "viendo" cosas que no dice pero que tampoco deja de decir. El caso es que él mismo invita a esta doble lectura. ¿Eran tiempos difíciles para hablar con claridad o se trata de un simple divertimento literario?Tendré que recurrir a estos mismos amigos para responder a tu pregunta sobre la república (eso de una "de ocultos moriscos", que sugieres, podría tener su miga…), porque yo no tengo una buena respuesta que darte. ¿Leíste lo de "conditur unio" al comienzo de la novela? Con una introducción así ¿quien se resiste a dejarse perder en laberintos de mil especulaciones? Tengo muy abandonado el blog…el trabajo no me deja mucha energía libre…pero quiero seguir con él, no me rindo, aunque a un ritmo muuuuucho más lento (tal vez sea mejor así, que a veces me desboco).Muchas gracias a ti por leerme y escribirme. El placer es mío y la suerte también. No es nada frecuente contar con un lector tan avisado como tú.Un besote

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