Aprender una segunda lengua incrementa la materia gris en el cerebro

presagio
l.a.

 

Andrea Mechelli, Jenny T. Crinion, Uta Noppeney, John O’Doherty y otros, en un estudio con 25 personas monolingües, 25 bilingües tempranos (aprendieron una segunda lengua antes de los cinco años) y 35 bilingües tardíos (aprendieron la segunda lengua entre los 10 y los 15 años), observaron un incremento en la densidad de materia gris en el córtex parietal inferior izquierdo. Esta reorganización cerebral estructural era directamente proporcional al nivel de dominio de la segunda lengua. También era mayor en los bilingües tempranos que en los tardíos. Sugieren que probablemente los bilingües tempranos adquieren la segunda lengua a través de la experiencia social más que como resultado de una predisposición genética. Señalan asimismo que el córtex parietal inferior, asociado con el aprendizaje de una L2, se activa también en tareas de fluidez verbal. Queda por determinar si dicho incremento corresponde a cambios en el tamaño de las neuronas o en la arborización axonal y dendrítica. (Structural plasticity in the bilingual brain, Nature 431 (2004)).

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