Zonas grises del lenguaje: hembrismo frente a machismo. El feminismo es otra cosa.


Beso y abrazo

Duelo de titanes

¿Una imagen vale más que mil palabras? ¿Y dos imágenes? ¿Y la misma imagen desde perspectivas diferentes?
Después de la celebración ayer del “día de la mujer” y, sin quererlo, al final me he visto envuelta en la controversia que siempre se genera en torno a temas como éste. Creo que el lenguaje, la forma en que cada uno interpretamos la realidad y hablamos de ella a nuestros semejantes es un factor decisivo en el desentendimiento. [Es una de sus paradojas].
No quiero extenderme mucho, el tema activa mis neuronas poderosamente y temo “perderme”, así que me limitaré a recoger aquí un mensaje que acabo de mandar a una lista de distribución de psicólogos. Podría decirlo mejor, pero me ha salido así, desde el corazón.

Hola, David:

A mí, sin embargo, me parece muy útil distinguir hembrismo de feminismo y ello por una razón, a mi parecer, obvia. Si se contrapone machismo a feminismo estamos cargando al movimiento feminista de los atributos sexistas correspondientes al sexo femenino, lo estamos situando en el mismo nivel de descalificación que el machismo. Creo, como ya dije, que vivimos en una sociedad sexista, donde el sexo es un criterio de diferenciación para los dos sexos [tanto para hombres como para mujeres; aunque de formas distintas en la conducta de ambos hay sexismo]. Dicho simplemente, hembrismo es el término que debe contraponerse a machismo. Las mujeres, por serlo, no somos ni mejores ni peores. El ostracismo al que se nos ha sometido no nos da patente de corso y, por desgracia, hay mujeres que son hembristas. [Se puede maltratar al otro tanto desde una posición de poder, como desde una posición de víctima].
Tal vez haya que cambiar el título del mensaje y decir: “El feminismo no es hembrismo” [algo que desconcertaría pues este último término no se usa], o bien: “Señorxs, no confundamos el feminismo con el machismo/hembrismo”.

Por otro lado, no puede darse, [creo], un movimiento equivalente al feminismo entre los hombres porque este es un movimiento que pretende corregir las desigualdades históricas en el trato dado a hombres y mujeres. Los hombres pueden denunciar desprecio, maltrato, etc. por parte de las mujeres pero esto nunca se ha institucionalizado [razón, entre otras, por la que muchas mujeres son machistas, todavía] como ocurre con la visión patriarcal que ha desembocado en los abusos del machismo.

Bueno, que empiezo y no paro. Es que este tema me pone. Feminismo, of course. Hembrismo, existe. Machismo, a muerte [como al hembrismo].
Besos,
Luisa
Los paréntesis cuadrados son la prueba de que no puedo dejar de “ampliar” ;), así que lo dejo ya.
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2 pensamientos en “Zonas grises del lenguaje: hembrismo frente a machismo. El feminismo es otra cosa.

  1. Todo esto me recuerda a Rosa Parks, a Martin Luther King, a Malcolm X y las revueltas de Los Ángeles del 92. Es difícil equilibrar una situación que lleva siglos desequilibrada. Y las limitaciones del lenguaje, definitivamente, no ayudan. La propia elección inicial del término Feminismo (versus Masculinismo), es probablemente desafortunada (y en parte ‘hembrista’), especialmente cuando lo que se quiere es incidir en la necesaria igualdad de derecho entre hombres y mujeres. De hecho, las tendencias ‘hembristas’ en el propio seno del feminismo se hacen patentes, también, al tratar de erradicar, desde el feminismo, el concepto de ‘femineidad’, contrapuesto a ‘masculinidad’, al entender éstos como amenaza cultural subversiva antes que como señas de identidad y diferenciación –no de derecho- evidentes.Y ya me estoy enfangando. Es obvio que el propio concepto de femineidad debe ser entendido como complementario, antes que como contraposición (o incluso como sumisión), al concepto de masculinidad. Y también es obvia la imbricación que en muchos casos existe entre los conceptos comúnmente asumidos de femineidad y machismo. Creo que la defensa de la igualdad de derechos sigue siendo un tema vigente, también entre hombres y mujeres. Ahora bien, al feminismo, como movimiento, siempre le he echado en falta que asumiese la femineidad y su definición como parte integrante de su razón de ser (por compleja que ésta sea. Un tema que el ‘negrismo’, por ejemplo, no necesita tratar especialmente, salvo en sus componentes históricos y culturales, por no existir la ‘negridad’ como algo sustantivamente diferente a la ‘roseidad’ de los “blancos”. Sin embargo el dúo femineidad-masculinidad tal vez sí requiera de un mayor análisis).Jeje. Creo que, al final, he conseguido enfangarme completamente. Supongo que estoy haciendo referencia a diferencias físicas, psicológicas y de relación que van más allá del mero hecho cultural, aunque probablemente sea mi propio prisma de ‘masculinidad’ cultural heredada el que encuentre más sugerentes diferencias de las que realmente existen (por no mencionar la heterosexualidad, también como componente cultural relevante, en mi forma de presentar toda la cuestión). Supongo que tienes razón, Luisa, en que no hay paréntesis suficientes para tratar el tema ;)Ay!Esto, al menos, lo tengo claro: Feminismo, of course. Hembrismo, existe. Machismo, a muerte [como al hembrismo]Saludos!

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  2. Jeje. ¡Y tanto que no hay paréntesis suficientes! ¡Madre mía!Creo que la cuestión de la feminidad (término también hipercargado) es fundamental, a la vez que un elemento muy difícil de situar en un contexto en el que una visión sexista de las personas ha traído como consecuencia verdaderos abusos y barbaridades.Creo, como tú, que renunciar a la feminidad/femineidad es un error. El problema, me parece, es saber qué es ser femenina o, en el otro lado, qué es ser masculino. Son demasiadas las interferencias de todo tipo que sufre este proceso de "descubrimiento". Tal vez una buena manera de ir avanzando sea desde unx mismx, desde la propia honestidad personal.Bueno, a mí me gustan los tacones, por ejemplo, y no creo que eso vaya a afectar en lo más mínimo mi condición como ser humano de pleno derecho ni mi capacidad de pensar o de decidir como cualquier hombre, al que, tal vez, no le queden tan bien unos bonitos tacones de aguja y le siente mejor una camiseta que marque unos pectorales bien definidos ;). Bueno, no sé, es una broma.Las diferencias existen, siempre. Ni siquiera dos gemelos monocigóticos son exactamente iguales. Tal vez el problema resida en saber qué hacer con esas diferencias. Si las entendemos como una riqueza, una fuente de sorpresa, de belleza o como una limitación, una forma de segregación y discriminación, una justificación para el horror (véase el Nazismo).Saludos!

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